11 de noviembre de 2017

Nace La Magia Medieval -



La Cábala fue introducida en Inglaterra en la misma época en que los judíos se asentaron en España. 
Fue por entonces que el conocimiento cabalístico se desarrolló más aún, especialmente al ser absorbido por los
druidas -los sacerdotes de la fe celta - dentro de su tradición, dada la gran cantidad de creencias compartidas.
La magia medieval fue, básicamente, una mezcla de ambos sistemas: el de la Cábala y el de los druidas.
Según la leyenda, el sabio Merlín enseñó muchas lecciones cabalísticas a Arturo cuando el rey era un niño. 
Se cree que Merlín era un druida y que lo que se escribió acerca de él durante la Edad Media puede tomarse como una prueba factible de que verdaderamente existió. 
La leyenda de Arturo es difícil de creer para los historiadores, pero hay acuerdo en que Merlín y Arturo existieron realmente en algún momento de la historia de Bretaña.
Entre los expertos que creen que la magia de los druidas era también magia cabalística, se encuentra John Dee. 
Este estudioso, que vivió en el siglo XVI, se hizo bastante conocido entre los círculos ocultos cuando tradujo el sistema mágico esenio. 
Dee escribió sobre la Cábala y también la practicó intensivamente, viajó por toda Europa para estudiarla y trabajó para la reina Elizabeth como su astrólogo personal, hasta que ella murió en 1603.
En España, los documentos históricos del siglo XIV muestran dos concepciones diferentes acerca de la teología y la práctica de la Cábala, que dividió a los estudiosos judíos en dos grupos: los místicos y los racionalistas. 
También, existen pruebas de que algunas comunidades de Cabalistas permanecieron hasta la expulsión de los judíos de España. 
La comunidad mística más conocida fue la de Safed. 
Posteriormente al exilio hubo muchos rabbis que contribuyeron al pensamiento cabalístico que llegó de España a diversas partes del mundo, aunque hasta el presente siglo todo ese desarrollo se mantuvo oculto y acallado. 
Una gran parte del trabajo fue realizado entre los siglos XVII y XIX.




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