18 de noviembre de 2017

Causalidad - Filosofia Hermetica - Parte IIII


La mayoría de los hombres es arrastrada como si fuera una piedra, obedeciendo al medio ambiente, a las influencias externas y a las modalidades, deseos y emociones internas, etc., por no hablar de los deseos y voluntades de los demás que son más fuertes.
La herencia, el medio ambiente y las sugestiones los arrastran sin la menor resistencia por su parte, sin que ejerciten en modo alguno su voluntad. Movidos como las fichas en el tablero de ajedrez de la vida, desempeñan su parte y se quedan a un lado después del juego.
Pero los Maestros, que conocen las reglas del juego, se elevan por encima del plano de la vida material, y colocándose en contacto con los poderes superiores de sus naturalezas dominan sus propias modalidades, caracteres, cualidades y polaridades, así como el medio ambiente que los rodee, haciéndose en esta forma
directores del juego en vez de meras fichas: Causas en vez de Efectos.
Los Maestros no se libran de la causalidad en los planos superiores, sino que están bajo el contralor de
esas más elevadas leyes, y haciendo uso de éstas se hacen dueños de las circunstancias en los planos inferiores.
De esta manera forman una parte consciente de la Ley, en vez de ser sus ciegos instrumentos. Mientras obedecen y sirven en los Planos Superiores, dominan y son dueños del plano material.
Pero, tanto arriba como abajo, la Ley está siempre en operación.
No existe tal casualidad o azar.
La ciega diosa ha sido abolida por la razón. Ahora podemos ver, con ojos iluminados por el conocimiento, que todo está gobernado por la ley universal y que el infinito número de leyes no es más que manifestaciones de la Única Gran Ley: la Ley que es el Todo.
Es, pues, muy cierto que ni siquiera un gorrión deja de estar presente en la Mente del Todo, que hasta los cabellos de nuestra cabeza están contados, según dicen las escrituras. Nada hay fuera de la ley; nada ocurre en contra de ella.
Pero, a pesar de ello, no se vaya a caer en el error de que el hombre es un autómata ciego, al contrario.
La doctrina hermética dice que el hombre puede emplear la Ley contra las leyes, que lo superior siempre prevalecerá contra lo inferior, hasta que el hombre haya alcanzado aquel estado en el que buscará refugio en la Ley misma y podrá evadirse de todas las leyes fenomenales.

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