18 de noviembre de 2017

Axiomas Hermeticos - Filosofia Hermetica Parte III


Según dice El Kybalion:
«El sabio sirve en lo superior, pero rige en lo inferior<<. 
Obedece a las leyes que están por encima de él, pero en su propio plano y en las que están por debajo de él, rige y ordena.
Sin embargo, al hacerlo, forma parte del principio en vez de oponerse al mismo.
El sabio se sumerge en la Ley, y comprendiendo sus movimientos, opera en ella en vez de ser su ciego
esclavo.
Semejantemente al buen nadador, va de aquí para allá, según su propia voluntad, en vez de dejarse arrastrar como el madero que flota en la corriente.
Sin embargo el nadador, el sabio y el ignorante, están todos sujetos a la ley.
Aquél que esto comprenda va en el buen camino que conduce a la Maestría.
Para concluir, recordamos nuevamente el axioma hermético que dice que: «La verdadera transmutación hermética es un arte mental».
En dicho axioma el hermético indica que el ambiente externo se influencia mediante el poder de la mente.
El Universo, que es totalmente mental, puede ser solamente dominado mediante la mentalidad.
En esta verdad se encontrará la explicación de todos los fenómenos y manifestaciones de los diversos poderes mentales que tanto están atrayendo la atención actualmente, en pleno siglo XX.
Tras toda la enseñanza dada por las diversas escuelas o religiones, yace siempre constantemente el principio de la substancialidad mental del Universo.
Si éste es mental, en su naturaleza intrínseca, fácilmente se deduce que la transmutación mental debe modificar y transformar las condiciones y los fenómenos del Universo, y que la mente debe ser el mayor poder que pueda afectar sus fenómenos.
Si se comprende esta verdad, todos los llamados milagros y maravillas dejarán de tener punto alguno oscuro, porque la explicación es por demás clara y sencilla.
«El Todo es Mente; el Universo es mental.»
El esoterismo es rico en palabras claves, símbolos y «esencias» conceptuales.
Su transmisión, a través de las edades, implicó un esforzado aprendizaje, una memorización de significados, «acentos» y una persistente custodia de sus valores originales para que nada de lo preservado perdiera su color, su sabor, su propósito y su intensidad.
Al amparo de tales premisas fue creciendo paulatinamente el árbol de la ciencia hermética que reconoce como sus raíces a El Kybalion.
Y este último resumen de un conocimiento intemporal, encontró en Hermes Trismegisto a su más consumado mentor y mensajero.
En estas páginas redactadas con hondura y exactitud por tres iniciados, es posible pasar revista a tópicos realmente sapienciales sobre la filosofía oculta.
Sus principios rectores (en los que el mentalismo, la correspondencia, la vibración, la polaridad, causa y efecto, y la generación juegan papeles preponderantes); la transmutación mental, la totalidad, el universo mental, la paradoja divina y los axiomas herméticos son tan sólo algunos de los temas tan bien expuestos aquí.
El Kybalion es, pues, una exposición sincera y rotunda de los esquemas básicos del esoterismo, y como muy bien lo señalan los tres iniciados, no se proponen erigir un nuevo templo de la sabiduría, sino poner manos del investigador la llave que abrirá las numerosas puertas internas que conducen hacia el Templo del
Misterio.
Y, en rigor de la verdad, las muchas reediciones de esta obra, su constante renovación, a través de los distintos círculos herméticos del mundo en sus reflexiones, pláticas, conferencias y clases, son ratificación elocuentísima de las bondades de una doctrina que ilumina a la humanidad desde hace siglos.
Salutación y bendición.


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