16 de marzo de 2015

Los Druidas - Los Tres grados de Sacerdocio - Parte III


los druidas 2- L

El primer grado es el de los bardos, aquellos que tienen la inteligencia de saber vivir, de saber callarse y de saber hablar cuando hace falta.
Los bardos de la Edad Media son los que transmitieron los conocimientos haciendo circular las noticias. Son ellos, también, los que trabajaban con las leyes de la Naturaleza.
El bardo es aquel que encuentra el ritmo de la prosa, en la lengua, en el verbo.
Retomando el principio del ritmo, de la onda o de la ola, el bardo es aquel que puede combinar una ola, una onda vibrante de vida… crear las canciones, fundamento de todo pueblo. Cuando un pueblo deja de bailar o de cantar, abandonando los elementos que forman su propia etnia y su propia personalidad, es que está enfermo o casi muerto.
Los bardos tienen acceso a ciertas fuentes de conocimiento, y están inspirados por el ritmo divino de las estrellas.
Sus túnicas son azules como el cielo; además, son astrónomos. El primer grado prepara para la aplicación del tercer mandamiento: enfrentarse a la vida tal y como se presenta y no buscar una felicidad o un paraíso inexistentes, pero saber transformarla gracias a la poesía, al canto, a la danza, es decir, con la vida, porque no se puede transformar la vida con otras cosas que no sean la vida misma, porque si no, la matamos.

El segundo grado: el ovate.

Esta palabra está relacionada con una raíz celta que quiere decir “ovide”, ofidio, lo que la une a sus raíces indoeuropeas. La serpiente es símbolo de sabiduría; en la India, el maestro se llama Naga, serpiente, “aquel que conoce”. El ovate lleva la túnica verde, color de la vibración de la Naturaleza sobre nuestro planeta; el mar, fuente de vida, vibra en esta tonalidad correspondiente a la nota fa, la cuarta nota en la escala de siete.
El ovate no es todavía el druida, pero tiene la posibilidad de enseñar a la juventud, de dar esperanza y ánimo. Puede también aprender a utilizar las armas, llevar una espada y batirse, porque sabe cuándo y cómo hay que hacerlo. Si el bardo trabaja con la música profunda, aquella que encadena las ondas a través de espirales, el ovate trabaja sobre las ondas del pensamiento.
La tierra tiene movimientos que se propagan de forma sinusoidal, constituyendo su telurismo. Los ovates poseían la ciencia concerniente a las direcciones de las corrientes terrestres y sabían canalizar las energías ofrecidas por la Naturaleza. El ovate actúa como catalizador entre el mundo subterráneo y el mundo aéreo del pensamiento.

El tercer grado es el de druida. Esta palabra proviene de “Der”, en celta, que deriva de la raíz indoeuropea Deria, Dunia, Diria y también Viria. Der quiere decir “roble”. Este árbol canaliza una energía que le permite retorcerse sobre sí mismo.
Una de las funciones del druida es el corte del muérdago. Es realizada por tres personas, que encarnan los tres mandamientos: dos que aguantan, representando el amor y la inteligencia, y la tercera, que corta con la hoz de oro y que representa la voluntad. Esta última se apoya sobre los hombros derecho e izquierdo de sus dos compañeros. De este modo, puede penetrar en el árbol y cortar el muérdago, que es recogido por los dos hombres que le sujetan.
La hoz representa el poder de la Luna y de Saturno, símbolo del conocimiento y de la victoria sobre la muerte.
El druida lleva una túnica blanca y canaliza las energías del cielo.




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