17 de marzo de 2015

El Yoga del conocimiento o Jñana Yoga


Jnana, el camino del conocimiento-L

Definimos el yoga del conocimiento (jñana yoga) como un proceso de reformulación continua de lo conocido, una reflexión sobre los medios de conocimiento. Las visiones del mundo son infinitas, porque éste y los individuos que habitan en él también lo son.
Fuente: José Manuel Vázquez.
Según el filósofo Haridas Chaudhuri, el yoga del conocimiento lo podemos dividir en siete partes:

1. Discriminación o viveka

En primer lugar, es preciso discriminar entre lo transitorio y lo permanente. Las formas que percibimos son transitorias. Las situaciones, los estados de ánimo, las ideas, nuestras creencias, todo está en constante cambio. Sin embargo, las leyes naturales que rigen la interacción entre los elementos que conforman todos esos fenómenos son universales. Al conocer estas leyes podemos interactuar consciente y creativamente con el mundo.

2. Desapego o vairagya

La discriminación entre lo eterno y lo transitorio nos invita a reflexionar sobre la condición humana. Si ponemos nuestra atención en los aspectos intrascendentes de la vida, perderemos la esencia de las cosas. Si nos situamos en los valores eternos del ser, nos desapegamos con mayor facilidad de lo transitorio.

3. Autodisciplina o tapasya

En el camino del conocimiento es importante seguir algún tipo de disciplina que afirme la continuidad de nuestra búsqueda y estabilice nuestra atención. Si su carencia es nefasta, su exceso puede ahogar nuestra naturaleza creativa.

La disciplina que elijamos para ser eficaz ha de contener seis cualidades:

Calma (shama)

Hemos de tener paciencia con los estados transitorios de confusión y caos mental.
Las pulsiones reprimidas al hacerse conscientes nos pueden provocar desasosiego.
Los ejercicios de respiración son muy útiles en estos casos. No es sino desde la calma que podemos pensar con claridad y gestionar coherentemente las nuevas necesidades.
Moderación (dama)

La sobreestimulación nos mantiene exhaustos. La diversidad de los estímulos nos dispersa y agota. El recogimiento, el descanso y el silencio atenúan los efectos nocivos de nuestros excesos. La virtud, como siempre, descansa en el punto medio.

Renuncia (uparati)

Al renunciar a las convenciones sociales adquiridas y a las formas de pensamiento establecidas, dejaremos sitio a otras formas de pensamiento que se adecuen más a nuestros objetivos. Renunciar a lo ajeno y dar la bienvenida a lo propio. Renunciar a lo conocido y abrir nuestros horizontes intelectuales.

Paciencia (titiksha)

Imprescindible aceptar pacientemente los temores, preocupaciones y conflictos que aparecen en el proceso de descubrimiento. Pararnos, si es necesario, y luego continuar. Normalmente, los momentos críticos anuncian un salto cualitativo en nuestra comprensión. Es preciso cultivar la paciencia, perseverar, para estar preparados para cuando todo pase.

Fe (shraddha)

Cuando las experiencias de personas realizadas y nuestras propias vivencias coinciden, la certeza de estar en el camino correcto nos proporciona una fe con fundamento. Si actuamos apoyados por una fe ciega, lo más probable es que nos llevemos sorpresas desagradables. Si las experiencias negativas nos dejan desconfianza, las positivas refuerzan la fe en nuestros propios recursos y en la vida.
Dominio de uno mismo (samadhana)


Nos encontramos en paz con nosotros mismos cuando hacemos aquello que debemos hacer y dedicamos nuestra vida a aquello que nos hace bien. Nos encontramos bien cuando nos abstenemos de hacer aquello que nos daña y nos entregamos por entero al proceso de aprendizaje.

4. Deseo de libertad o mumukshuta

Las motivaciones por las cuales emprendemos el camino del conocimiento pueden ser muy diversas; reconocimiento, fama, poder… Todas ellas son motivaciones externas que nos desvían del auténtico conocimiento. El deseo de liberarnos del sufrimiento que genera la ignorancia es la genuina motivación para seguir avanzando.

5. Escucha consciente o shravana

Escuchar para aprender y desarrollar nuestra intuición; estar atentos a los patrones subyacentes de las situaciones con las que nos encontramos; saber escuchar las señales que nos indican la verdadera naturaleza de los acontecimientos; no fiarnos de las apariencias, acallar los prejuicios y escuchar entre líneas.

6. Reflexión o manana

El pensamiento intuitivo libera al hombre de las limitaciones de lo estrictamente racional. El pensamiento racional valora la información recibida por la intuición. Aparecerán dudas y contradicciones que debemos cuestionar y repensar. La reflexión nos hace ser cautos.

7. Meditación o nididhyasana

Siempre podemos darnos una segunda oportunidad para indagar y valorar nuevos puntos de vista. Siempre hay aspectos que escapan a nuestra percepción. Podemos llevar nuestras conclusiones de nuevo al espacio de observación de la meditación y dejar que el inconsciente nos desvele una verdad más profunda. Los procesos de integración y asimilación son graduales.

Fuentes: Yoga en red.com
jazmines

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